jueves, 25 de diciembre de 2014

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros (Juan 1,1-18)



“Hoy quiero un Belén diferente”

Este año, el nacimiento en nuestra radio es diferente. Sin ángeles, sin pastores, sin reyes, porque en nuestro pueblo ya casi no existen.
Los niños y los adultos no entienden que celebrara la navidad es celebrar el nacimiento de Jesús, humilde, libre de toda lujuria y gula. Sí Señor, tu Belén es tan diferente que hoy quiero poner en tus manos a un nacimiento diferente.

Un desempleado, un joven que no gozará de los beneficios laborales, chivo expiatorio de algún favor político. Un desempleado, víctima de las multinacionales con las manos callosas y arrugas en al frente. Una empleada alejada de toda ley laboral y de todo desarrollo. ¡En un desempleado duele verte y él Tiene vergüenza!

Un emigrante, sin patria, sin hogar ni papeles, de color con olor y hambre. Víctima de abusos en migraciones. ¡Ojalá en esta Navidad lo acoja alguien!

Una prostituta con mirada triste, con un corazón angustiado. Usada y juzgada por la mayoría de gente. ¡Quizá en esta Navidad se reencuentre con su dignidad.

Un drogadicto, aferrado a las estrellas y viajes artificiales, porque en la tierra no tiene presente. A sus familiares que sufren por rescatarlo. ¡Quizá esta Navidad encuentre en su vida el horizonte!
Un enfermo terminal, separado, aislado, tumbado en un lecho sin futuro y casi sin presente. ¡Quizá esta noche alguien se acerque a él y le ame!
Un interno (a) de los diferentes penales de Lima. Una mujer anhelando el hogar, su casa, su familia, Un hombre soñando con corregir los errores. Ellos, en esta soledad, en el interior de su vida te encuentren. ¡Quizá esta noche sienta tu libertad!
Un consumista, un consumidor empedernido que está triste por lo que no pudo comprar, angustiado por lo que no podrá comprar ni experimentar. ¡Ojalá que esta noche te descubra en la sencillez!
Una persona que se siente sola, los ancianos abandonados por los hijos, persona separada de la familia, no perdonada, criticada y anulada. ¡Que esta noche experimenten el amor de  la familia sagrada!
Una mujer que abortó, quiso despejar su camino y vio a su hijo como un obstáculo para la vida. Que en esta navidad encuentre la oportunidad para valorarte y amar la vida. ¡Ojalá hoy sea amada y perdonada!
Un incrédulo (a), indiferente, agnóstico (a),… que celebra la navidad como si fuera un carnaval. Que dice “Feliz Navidad” como un cliché. Abunda tu amor y misericordia en su corazón. ¡En esta Navidad te descubra en el amor, el perdón, sea valorado (a) y amado (a)!
Te presente, en este Belén diferente mi vida, con sus tristezas y alegrías, con sus debilidades y fortalezas. Tú la conoces toda. Te descubra como la Palabra que lo crea todo, ilumina la oscuridad, da vida y sentido. Que no sea el corazón que rechaza a la luz, a la Palabra, no te hospeda. ¡Que en esta Navidad te valore como Dios que acoges la humanidad para nosotros acoger tu divinidad!



sábado, 20 de diciembre de 2014

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo (Lucas 1,26-38)



Esterilidad vencida

Hoy el arcángel Gabriel le anuncia a la Virgen María que va ser la Madre de Dios. La fiesta del Nacimiento de Jesús se acerca, las contracciones en nuestra vida nos alertan la gran revelación del verdadero rostro de Dios. Este acontecimiento de amor revoluciona nuestra historia aunque ya se encuentran modelos en el Antiguo Testamento.

Suena la palabra “esterilidad” y uno se remonta a la soledad, a sentirse castigado por Dios, a la no realización total en la vida, a la sequedad interior, a no dar fruto, a existir pero no vivir, a egoísmo, a mediocridad,… A planificación familiar con sentido de destrucción.
No sólo es el prejuicio de la gente, es cómo se siente la persona, cómo  la ven los que promueven la esterilidad. Sin embargo, en el Antiguo Testamento existen anuncios de Dios por medio de un ángel que superan la esterilidad y se convierten en una promesa victoriosa.
Por ejemplo, el anuncio del ángel a la esposa de Manoa para vencer la esterilidad. Sara la esposa de Abraham, no puede tener hijos pero por intervención divina da a luz a Isaac. Ana, estéril, por intervención de Dios da a luz a Samuel.  Isabel, mamá de Juan Bautista, proclama la grandeza del Señor sobre toda esterilidad.

Pero la esterilidad no deja de superarse sin la frase típica: “El Señor está contigo”. Es decir, quien a Dios tiene nada le falta, si Dios está de nuestra parte quién podrá destruirnos, Dios es mi todo. “No temas”, comienza el proyecto, enfrenta el combate, los momentos duros son superables, la soledad no existe, el sin sentido es una ficción, el fracaso es de los utilitaristas no de los que aman.
En el libro de los jueces se destaca “el Señor está contigo”, Jedeón, valiente guerrero. Se da fuerza y esperanza en la batalla. Jeremías anuncia también que “el Señor va estar con nosotros”. El Señor estaba cerca a José, hijo de Jacob, bajó al pozo con él. El Señor está en la humillación de Ana, mamá de Samuel. Dios no es indiferente, le quita la vergüenza a Isabel.
 Hoy, en la virgen María el ángel le muestra que supera toda esterilidad, el Señor está con ella. La fecundidad es parte de la plenitud y la victoria sobre el mal. Dios está por nacer, las contracciones alertan al cuidado, a la vigilancia, a la esperanza. En la Anunciación a la Virgen María se unen el gozo de la fecundidad y la alegría de la victoria cierta.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El bautismo de Juan ¿de dónde venía? (Mateo 21, 23-27)




Tiene el poder pero no influye en la vida


El poder, las ganas de tener el poder, las estrategias para ser poderosos, las piruetas para mostrar la autoridad,… causan mucha angustia en nuestra vida. Una aparente autoridad nos da el reflejo mentiroso de dominio, pero en realidad mostramos debilidades difíciles de asumir.
La autoridad, el poder, en el hogar. Ya llega Navidad y quien tenga la aparente autoridad decidirá cómo y qué hacer para la fiesta de guardar. Pero lo que nadie puede decidir por otro es celebrar la navidad. La navidad es otra cosa. Celebra quien espera el nacimiento de Jesús, los otros harán lo propio, tragar y beber para satisfacer la pasión consumista. Este tipo de autoridad lleva a la infidelidad y la utilización, es la víspera de la soledad. Ojo, así, los hogares autoritarios terminan desautorizados.
Finalmente en el tema de la autoridad. Las personas dicen ser católicas pero no van a misa, no oran, no creen más que en un billete o en alguien que les dé nivel de exagerada colonia fina. Lo son sin autoridad. Eso es vivir sin religión. Igual sucede en las relaciones, las mujeres no asumen su autoría o equivocaciones y responden con violencia, infundiendo la duda, culpando y haciéndose víctimas sufridas. Los varones postergan palabras, se niegan al diálogo e incluso son violentos, su autoridad está en la plata que dan para el pan de cada día. Las llamadas telefónicas ya no son para decirse que se aman, sino para dar órdenes: se acabó el gas, la leche, los servicios, tú no hiciste esto, tú (eres el/la culpable de…). Demuestran más amor con el nuevo amigo o amiga que con quien dicen planificar un proyecto de vida; sin autoridad.
Nos remontamos a la discusión que hoy nos ilumina, seguramente es recurrente entre las estrategias de diálogos, juicios, entrevistas. Los fariseos se ven acorralados en su misma trampa, eso es, la trampa de la mentira enloda al mentiroso (a). Por eso, son conscientes de su fingida autoridad y no pueden responder ni con el “sí”, ni con el “no” y se remiten a la pregunta para infundir duda o decir que no conocen o ignoran dichos mensajes.
Lo cómico es que se da en gente que está acostumbrada a reconocer otra autoridad. Los judíos reconocían el poder militar de los romanos; el de Herodes aunque era un impostor o rey de facto porque no tenía las credenciales para ser rey de los judíos; el poder de los saduceos aunque corrupto e intrigante; el poder de combate de los zelotas, guerrilleros de la época; el poder académico de los escribas, aunque hipócritas. El mapa de los poderes  es conocido, pero Jesús no encaja en ninguno de estos casilleros, pues su autoridad es distinta, no hay forma de negociar.
Tenemos clara la autoridad y el poder de Cristo si nos hemos dado cuenta de que su autoridad es distinta. Tiene poder sobre los demonios, quebranta y expulsa al satanás, sobre las multitudes que le siguen y se preocupa por sus provisiones, para cambiar la vida de la gente como sus discípulos.
¿Qué poder real tiene Jesús sobre tu vida, has podido descubrir? Jesús presenta una clave: el bautismo de Juan. Si sabes sobre el arrepentimiento, la humildad, el servicio  Sin esta figura, sin el sincero arrepentimiento Jesús es desdibujado.



Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
- ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?
Jesús les replicó:
- Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto.
El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de. los hombres?
Ellos se pusieron a deliberar:
- Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.
Y respondieron a Jesús:
-No sabemos.
Él, por su parte, les dijo:
- Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.