viernes, 15 de enero de 2016

Agradecimiento a Dios por la salud de mamá Mila.



Viaje a la fe

Dios ha sido bueno con nosotros y estamos alegres (Sal 125).

 






El salmo 125 supongo que grafica la alegría que hemos experimentado en la familia al primer signo de vida de mamá Mila después de aquel jueves 15 de enero que sufrío una trombosis pulmonar con paro respiratorio y derrame cerebral parcial. Dios alegría y esperanza nuestra se convierte en aquella sangre que dinamiza nuestro pulmón, corazón y cerebro.
La alegría en los ojos es brillante y notorio en unos cuerpos calavéricos despues de varios días en estado de coma, con un 20 % de probalidades de vida. Es la alegría que causa a los israelitas el regreso del exilio en Babilonia tras el edicto del rey persa Ciro en el año 558 a.c. El clima jubilar despues de pasar pruebas y peligros aflora en los labios cantos de alegría. Es una prueba nítida de la existencia eficaz y poderosa de Dios presente y activo en nuestra historia: “El Señor ha estado grande con nosotros” (v. 3).
Los médicos actuaron con diligencia sin pronosticar que la fe superaría sus diagnósticos. El Señor ha sido bueno con nosotros, hagamos una lectura de los hechos o del cuadro médico:
-         El viaje fue tranquilo, nos divertimos, soñamos, en algún momento lloramos. La decepción y las heridas pasan por una mirada renovadora e inteligente, todos queremos ser felices y llevamos nuestra propia cruz. En esta experiencia Dios nos quiere en el momento oportuno.
-         Mamá y papá en sus más de 40 años de matrimonio deciden, a su estilo, estar o no. Ese día decidieron pasar directamente a la encañada, pero también el corazón les jaló a quedarse y almorzar con la familia. Si continuaban su viaje la historia sería muy triste.
-         Se desmayó en el terminal de la E.T. Diaz, con curiosos y desesperación, se presentó un médico y diagnosticó un paro respiratorio lo cual fue suficiente para sacar el punche de Elsa y llevarla al hospital. Sin las palabras del médico se habría pensado en un ligero desmayo de los varios que sucedieron.
-          El taxi les llevó al hospital, el Seguro Social habría sido más lento por la congestión vehicular. En el hospital se encontraban varios médicos, los necesarios para ayudar y conocidos para recordar.
-         Decidieron entubarla pese a llegar sin signos vitales. Solicitaron las famosas ampollas para diluir los trombos. Aunque el tiempo se vencía pero lograron conseguirlas. El peligro de la hemorragia cerebral fue superada y aunque estábamos esperando la noticia final no la queríamos ni pensar.
-         Ese día mostraron la capacidad para hacer grandes cosas en unión. Fue una gran revelación de la calidad de familia que tenemos.
-         Ese momento personas desconocidas, como buenos samaritanos, nos ayudaron a levantarnos, nos infundieron esperanza, no nos sentimos solos. Conseguir cama en el Seguro Social no es fácil, adecuaron la cama en Trauma Shock y en esa decisión difícil nadie sacó cuerpo para trasladarla con firmeza.
-         Encontrar profesionales que ayudaron y daban aliento de vida. Una enfermera que sufrió el mismo cuadro y con su cuerpo de cristal se fortaleció para cuidar a las madres que ella en su momento no pudo salvar. Aquellos que nos botaron de la sala y los que entendían nuestra angustia nos han enseñado que Dios ha estado grande con nosotros.
-         Cada minuto, coordinación para no quitar la mirada, alertas a la medicina. Desde nuestra invasión de las bancas en la sala de espera como madre obsesiva orábamos y esperábamos manifestaciones de vida.
-         Ha sido la ocasión para que papá y mamá vayan aceptando la edad, asumiendo un nuevo rol. Para saber que nuestros proyectos egoístas tienen un tronco que cualquier intento de desvinculación nos hace perder piso porque nos desnaturaliza.
Muchos signos seguramente obviados en esta pequeña oración de agradecimiento. “Por algo será” ¿Cómo dar esperanza y motivar a la fe a muchas personas que a diario lloran la impotencia de no salvar a sus seres queridos?
En este contexto, recuerdo que un 18 de enero el Papa Francisco se encontró con miles de jóvenes en los patios de la Pontificia Universidad de Santo Tomás en Manila, Filipinas, sin imaginar que la las lágrimas de una niña le haría cambiar el discurso preparado y darle una respuesta que fue como un bálsamo para las penas.
“¿Por qué Dios permite que pase esto, si los niños no tienen la culpa? ¿Y por qué nos ayudan tan pocas personas?” El Papa dijo que no tiene respuesta racional pero que cuando el corazón alcanza a hacerse la pregunta y a llorar, podemos entender algo. Se refirió a la compasión mundana porque sólo lleva a sacar una moneda del bolsillo, esa no vale para nada, pues Cristo mismo lloró porque entendió nuestros dramas.
Nos hace falta llorar, seguramente CREER. “Queridos chicos y chicas, al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, lloran aquellos que son dejados de lado, lloran los despreciados; pero, aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar”.
Muchos lloran sólo por dinero y ambición. “Ciertas realidades de la vida se ven solamente con los ojos limpios por las lágrimas. Los invito a que cada uno se pregunte: “¿Yo aprendí a llorar? ¿Yo aprendí a llorar cuando veo un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por una sociedad como esclavo?”. ¿O mi llanto es el llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más?
“Jesús, en el Evangelio, lloró. Lloró por el amigo muerto. Lloró en su corazón por esa familia que había perdido a su hija. Lloró en su corazón cuando vio a esa pobre madre viuda que llevaba a enterrar a su hijo. Se conmovió y lloró en su corazón cuando vio a la multitud como ovejas sin pastor. Si ustedes no aprenden a llorar, no son un buen cristiano. Y éste es un desafío. […] hoy nos han planteado este desafío.
Sin duda, en aquellos momentos nos dimos espacio para llorar, para orar, para fortalecer la fe. Este corazón agradecido y creyente no desmaye en el egoísmo. La vida es más que la acumulación individualista, más que el opio de la decidía.
Quiero agradecer a cada uno de la familia, de los amigos, de los amigos que preguntaban y visitaban a “doña Milita”. A todos los que nos acompañaron con sus oraciones. Aunque mamá Mila dice que no recuerda nada pero sí vio la cantidad de niños bailando como pastorcitas de navidad, sí, es una señal de miles de ángeles que se unieron a nuestras oraciones. Por es, el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

sábado, 3 de octubre de 2015

Día del periodista




Espiritualidad del periodista
Estimados compañeros de la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), a todos los directivos de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza. Hoy rendimos homenaje a don Francisco Antonio Cabellos y Meza, quien con el seudónimo de Jaime Bausate y Meza editó el 1 de octubre de 1790 el Diario de Lima, primer cotidiano de América Latina que diera génesis a la institucionalización del Día del Periodista.

Ustedes reciben merecidos homenajes en este día. Por mi parte les propongo reflexionar sobre la dimensión espiritual del periodista teniendo en cuenta al gran comunicador Jesucristo, esa Gran Noticia que fue expresada en labios del Arcángel Gabriel ante los pastores, gente sencilla, un menudo detalle.

1. Ser y hacer: Es Dios y actúa.
Aunque muchos sufren el pesimismo existencial del modelo de periodista, la noble labor está en nuestras venas que palpita al escribir una nota, presentar la fotografía, preparar un audiovisual. El ser periodista es una vocación profunda de amor por la verdad. Por ello cada producción lleva nuestra impronta, está teñida de nuestra intensión sutil. Con pena, a veces nuestro interior se rasga ante los dilemas éticos presentados en el ejercicio. Porque cada información está influenciada por quiénes somos, eh allí la gran responsabilidad, la necesidad de la honestidad, la cabeza fría para la imparcialidad, la prudencia para la objetividad.
Algunos elementos básicos de la actitud de Jesús en la comunicación:
Ser atentos, estar a la escucha. Jesús ensalza la fe de la Cananea y el clamor de todo pecador (Mt 15, 21-28), Jn 9,31 1Jn 5,14).
Amar el silencio. Se aparta al monte y pasa la noche en oración (Lc 6,12; Mt 14,23), varias veces al amanecer ( Mc 1,35; 6,46), le gusta estar solo (Jn 6,15) porque el silencio es la fuente de la comunicación auténtica.
Jesús tiene una misión específica y la conoce y practica (Lc 4, 16-21; Mt 13,53): “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”
Es decir, no parezca extraño que tenga credibilidad en la gente y le sigan muchos (Cfr. Mt. 4,25; 8,1 Jn 1,41; 4,28, etc) no porque crea cortinas ni burbujas para entretener, sino porque expresa lo que piensa y hace lo que dice, analiza la realidad. Su coherencia es su mejor imagen, él mismo es imagen y mensaje del mismo Dios.

2. Su palabra es sencilla y provocan cambios:
Sus palabras son sencillas y sostienen un diálogo, su mensaje es una gran novedad en los escenarios de su tiempo. Su palabra es profética, el profeta habla en nombre del mismo Dios, es una revelación no por sus músculos ni por sus opiniones escandalosas sino porque anuncia el amor misericordioso y revolucionó nuestra historia con el primer mandamiento: el amor. Su perspectiva no es la mera crítica ni negociar su palabra, sino la construcción de una sociedad en los sólidos cimientos de la justicia y de la paz.
Sus palabras crean un conflicto pedagógico ante sus detractores (fariseos y letrados) y en los poderosos políticos. Les pone en evidencia su falsedad: "¡Ay de ustedes, maestros de  la  ley  y  fariseos  hipócritas...!"  (Mateo  23,13-33). La Samaritana intenta engañarle pero su mentira se disuelve con una pregunta: “ve  a  llamar  a  tu  esposo  y  vuelve  acá..." (Juan  4,16); Pedro quiere dirigir la marcha a sus ambiciones materialistas y Jesús es firme: “¡Aléjate  de  mí  Satanás.  .  .!"  (Marcos  8,33). Herodes le respeta por sus palabras y a la vez le repugna porque no puede callarle ni tapar su libertina sexualidad con su cuñada, ante su ataque Jesús responde: "¡Vayan  y  díganle  a  ese  zorro…!"  (Lucas  13,32).
Estas personas después de un encuentro o diálogo con Jesús ven la vida de otra manera. Sus palabras han generado cambios en la vida misma, con Zaqueo Jesús se auto invita (Lc 19, 1-10), la mujer adúltera es salvada de ser lapidada a pedradas (Jn. 8,1-11), en Mateo no mira un cobrador de impuestos sino un corazón dócil (Mt 9,9), en Lázaro y sus hermanas Martha y María ve grandes amigos y discípulos. Es decir, las personas se sienten dignas de Dios, por ejemplo, el samaritano, el levita, el saduceo, Nicodemo, María Magdalena, hasta el buen ladrón y nosotros.

3. Sondea el corazón en la cultura de la imagen.

La imagen es evocadora no subliminal. Utiliza imágenes conocidas para expresar lo desconocido, sus parábolas abrazan una realidad social y religiosa en referencia a los intereses profundos del ser humano. Por ejemplo en la parábola del hijo pródigo (Lc 15) el Padre misericordioso recibe al hijo arrepentido pero el hijo mayor, bueno y obediente no tiene la capacidad de amar y perdonar a su hermano; en la parábola del samaritano critica el culto, la dureza de corazón ante la desgracia de los demás, algo así como “chapa tu caído y ayúdale a levantarse”.
La imágenes como: “pescadores de hombres”, “como ovejas en medio de lobos”, “lobos vestidos de ovejas”, “que un camello pases por el ojo de una aguja”, “vinos nuevos en odres nuevo”, “remar mar adentro”, “que tu mano izquierda ignore lo que hace tu derecha”…
Desnuda el corazón y aclara el horizonte con sus frases antagónicas: “quien quiere ganar la vida la pierde”, “no he venido a ser servido sino a servir”, “ama a tus enemigos”, “vende todo lo que tienes y sígueme”, “si te abofetean en una mejilla ofréceles la otra”,  “deja que los muertos entierren a sus muertos”, “el que se ensalce será humillado”, “no he venido por los justos sino por los pecadores”, etc.
No sólo las parábolas, las noticias antagónicas, sino también los diálogos cortos, inquietantes, clarificadores:
-          "¿Quién  dice  la  gente  que  es  el  Hijo  del  hombre?  ...  ¿Y  ustedes  quién  dicen  que  soy?"  (Mateo  16,13-16). 
-          Los fariseos buscan causales para acusarle: le preguntan si es lícito pagar impuestos y él responde “¿de  quién  son  esta  imagen  y  esta  inscripción? - Del  cesar,  contestaron. Denle,  pues  al  cesar  lo  que  es  del  cesar,  y  a  Dios  lo  que  es  de  Dios” (Marcos  12,16-17).
-          Jesús le respondió: Si he hablado mal, da testimonio de lo que he hablado mal; pero si hablé bien, ¿por qué me pegas? (Jn 18,23).
-          Cuando ya comienza el proceso que lo llevaría a su Pasión y Muerte, Jesús, interrogado por Pilatos, “¿Eres el Rey de los Judíos?”, no lo niega, pero precisa: “Pero mi Reino no es de aquí, no es de este mundo” (Jn. 18, 36).
Finalmente, tenemos este gran modelo para ser lo que decimos ser y hacer según nuestro ser, que las palabras produzcan el efecto especial del cambio positivo en la existencia y que esta cultura de la imagen no nos cree figuritas coleccionables sino imágenes profundas, significativas, convincentes, seguras, evocadoras, analíticas,… esas que se expresen como el arcángel Gabriel.
Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo; os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre". (Lc, 2-12).
Muchas felicidades a todos los periodistas en su día. Jesús les siga inspirando y fortaleciendo la fe en esta vocación loable, sacrificada  y fundamental en la ejemplaridad pública y participación ciudadana. Gracias por permitirme decirles algunas palabras, como socio honorario cuenten con mis oraciones.